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Por Osvaldo Corrales, vicepresidente ejecutivo del Consejo de Rectoras y Rectores de las Universidades Chilenas (CRUCH).
Columna publicada en Radio Bío Bío. Ver aquí.
Cada 16 de octubre, el Día del Profesor nos invita a preguntarnos cómo estamos formando a los y las docentes que el país necesitará durante las próximas décadas y en qué condiciones ejercerán su vida profesional. La pregunta pesa más hoy, cuando las transformaciones tecnológicas están cambiando las formas de enseñar y aprender, y el sistema escolar enfrenta nuevas exigencias.
Para las universidades del CRUCH esta pregunta tiene especial relevancia. Nuestras instituciones forman a siete de cada diez estudiantes universitarios de pedagogía y reciben al 82,2% de quienes ingresan a esas carreras. Esa responsabilidad es mayor fuera de la Región Metropolitana, donde esta proporción llega al 89,2% y, en seis regiones, nuestras universidades son la única alternativa universitaria para ingresar a estudiar pedagogía.
Las necesidades docentes no son homogéneas y las disciplinas tampoco. Las universidades del Consejo concentran el 97,4% de la matrícula universitaria de pedagogía en Matemáticas, el 92,5% en Lenguaje y la totalidad de los estudiantes de Ciencias. Preservar y fortalecer estas capacidades exige mirar más allá de los indicadores nacionales agregados y considerar las características de cada territorio y su vínculo con las comunidades escolares.
Los antecedentes recientes muestran capacidades importantes y también motivos de preocupación. Según los registros del Servicio de Información de Educación Superior (SIES), en 2026 la matrícula de pedagogía en las universidades del CRUCH alcanzó los 45.130 estudiantes, su nivel más alto desde el año 2020. Sin embargo, el ingreso de primer año disminuyó un 8,8% respecto de 2025, y las titulaciones del año pasado fueron un 26% inferiores al máximo registrado en 2023. Son tendencias que requieren seguimiento sostenido, por sus posibles efectos en la disponibilidad futura de profesores.
La preocupación se extiende más allá de nuestras fronteras. El informe Education at a Glance 2026 de la OCDE señala que en Chile el 3,6% de los puestos docentes de educación secundaria pública permanecía vacante al inicio del año escolar 2024. Añade que el 8,4% de los profesores plenamente cualificados de educación primaria y secundaria salió de la profesión o cambió de función dentro del sistema público entre 2024 y 2025, frente a un promedio de 6,4% en los países con información disponible. La formación inicial, por tanto, debe pensarse junto con las condiciones que permiten atraer profesionales a las aulas y favorecer su permanencia.
Ese fue el enfoque de La Docencia Cambia Vidas, el informe que el CRUCH presentó en 2024, elaborado colaborativamente por sus universidades. Identificó 18 nudos críticos y formuló 24 recomendaciones para fortalecer la profesión docente, abordando tanto la formación inicial como el desarrollo profesional de quienes ya ejercen. Dos años después, los antecedentes disponibles refuerzan la necesidad de continuar ese trabajo.
Una dimensión que merece atención es la diversidad de trayectorias para llegar a la docencia. Un estudio reciente del Consejo Nacional de Decanas y Decanos de Facultades de Educación de las Universidades del CRUCH (CONFAUCE) examinó los programas de prosecución de estudios, que permiten a personas con formación previa en otras disciplinas obtener preparación pedagógica. Estas alternativas pueden responder a necesidades específicas del sistema escolar, siempre que reconozcan adecuadamente los conocimientos adquiridos y aseguren una formación rigurosa, vinculada con la práctica educativa.
En consecuencia, Chile necesita avanzar hacia una planificación de largo plazo que permita anticipar la demanda de profesores y profesoras por especialidad y territorio, considerando los cambios demográficos y las condiciones para permanecer en la profesión. Las universidades tienen experiencia y capacidades para contribuir, pero se requiere una articulación sostenida con el Estado y el sistema escolar, de modo que las decisiones sobre formación docente respondan a las necesidades reales del país.
En este Día del Profesor, reconocer a quienes hoy enseñan supone también asumir una responsabilidad con las próximas generaciones. Fortalecer la formación docente requiere continuidad y una visión compartida sobre la educación que queremos construir para Chile.

Diseño de portada: Danae Solervicens
