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Ante la Comisión de Educación de la Cámara de Diputadas y Diputados, la vicepresidenta ejecutiva alterna del CRUCH, rectora Marcela Momberg, presentó resultados del impacto del Programa de Acceso a la Educación Superior (PACE).
El CRUCH solicitó mantener el financiamiento del programa en el Presupuesto 2027 y avanzar hacia su establecimiento por ley.
“Ya está comprobado que este programa de acceso a la educación superior ha sido efectivo en números, pero también desde el punto de vista cualitativo, en cómo ha cambiado la vida de nuestros propios estudiantes y de nuestro propio país”, afirmó la vicepresidenta ejecutiva alterna del Consejo de Rectoras y Rectores de las Universidades Chilenas (CRUCH) y rectora de la Universidad Católica de Temuco (UCT), Marcela Momberg, ante la Comisión de Educación de la Cámara de Diputadas y Diputados.
En representación del CRUCH, la rectora presentó este martes 22 de septiembre resultados del Programa de Acceso a la Educación Superior (PACE) que dan cuenta de su contribución al acceso, permanencia y titulación de estudiantes provenientes de contextos vulnerables, así como a la reducción de brechas en educación superior.
En la antesala de la discusión del proyecto de Ley de Presupuestos 2027, el CRUCH solicitó mantener el programa y su financiamiento, resguardando la continuidad de sus componentes de preparación en enseñanza media y acompañamiento en educación superior. Asimismo, planteó avanzar hacia su establecimiento por ley, con el propósito de otorgarle mayor estabilidad y proyección.
A doce años de su puesta en marcha y con diez cohortes de acceso, el Consejo sostuvo que la consolidación del PACE permitiría seguir ampliando oportunidades para estudiantes de distintas regiones del país y contribuir a que las posibilidades de continuar estudios superiores no estén determinadas por el establecimiento de origen ni por las condiciones socioeconómicas.
La solicitud se produce en un contexto en que el programa figura entre aquellos susceptibles de ser considerados para discontinuidad presupuestaria, a partir de una evaluación del Ministerio de Desarrollo Social y Familia, mientras el Ministerio de Educación trabaja en los ajustes necesarios para subsanar esta situación.
Una política que acompaña las trayectorias educativas
Desde su origen, el PACE se concibió para restituir el derecho a la educación superior de estudiantes que, pese a demostrar talento y un desempeño escolar destacado, permanecían excluidos del sistema universitario.
Numerosos establecimientos con alto Índice de Vulnerabilidad Escolar (IVE) carecían de representación en las universidades, no por ausencia de capacidades entre sus estudiantes, sino porque el sistema de selección evaluaba con un mismo criterio a jóvenes que habían enfrentado oportunidades educativas profundamente desiguales.
Frente a esta realidad, el PACE articula dos dimensiones complementarias: por una parte, desarrolla acciones de preparación durante la enseñanza media para fortalecer las trayectorias educativas y favorecer la transición hacia la educación superior; y, por otra, entrega acompañamiento académico y socioeducativo a quienes ingresan a las instituciones, orientado a favorecer su permanencia, progresión y titulación oportuna.
Actualmente, el programa está presente en 638 establecimientos educacionales de todas las regiones del país —561 urbanos y 77 rurales—, con un Índice de Vulnerabilidad Escolar promedio de 89,8%. Durante 2025 acompañó a aproximadamente 122 mil estudiantes de tercero y cuarto medio.
Desde la primera cohorte de acceso, en 2016, más de 31 mil estudiantes habilitados se han matriculado en instituciones en convenio y han recibido acompañamiento durante su primer o segundo año de educación superior. El programa es implementado por 29 instituciones, 28 de ellas pertenecientes al CRUCH.
Los antecedentes de la División de Información y Acceso de la Subsecretaría de Educación Superior muestran que el 81,1% de las y los estudiantes habilitados PACE accede inmediatamente a la educación superior, frente al 47,4% del promedio nacional. A más largo plazo, la cohorte que ingresó en 2016 alcanzó una tasa de titulación de 52,4% al octavo año de seguimiento.
Otro de los hallazgos significativos corresponde a la brecha de género a favor de las mujeres, tendencia que se mantiene en todas las cohortes analizadas. Entre quienes ingresaron en 2016, un 58,3% de las mujeres obtuvo su título, frente a un 42,7% de los hombres.
A ello se suman los resultados de un monitoreo realizado por el CRUCH durante el primer semestre de 2026, con información proporcionada por 21 instituciones participantes. Los datos muestran que, durante 2025, la retención promedio de primer año entre estudiantes PACE alcanzó un 84%, prácticamente equivalente al 84,5% registrado por la población general. En aprobación anual de asignaturas, las cifras fueron de 81,1% y 83,2%, respectivamente.
La relevancia de estos resultados radica también en las condiciones de ingreso. Quienes acceden a través del PACE provienen de establecimientos con un Índice de Vulnerabilidad Escolar promedio cercano al 90% y presentan puntajes de admisión sustancialmente menores. Pese a esas diferencias iniciales, durante el primer año alcanzan niveles de retención y aprobación muy próximos a los del conjunto de estudiantes.

Talento y oportunidades en todos los territorios
El Ministerio de Educación selecciona los establecimientos de enseñanza media que participan en el PACE y define el proceso formativo dirigido a sus estudiantes, orientado al desarrollo de habilidades, la exploración vocacional y el fortalecimiento de competencias académicas y socioeducativas para favorecer su transición hacia la educación superior o el mundo laboral.
Su implementación se realiza de manera articulada con las comunidades educativas e involucra a las familias, docentes, equipos directivos y otros profesionales de la educación. Este trabajo permite, además, vincular a las universidades con los territorios en los que se inserta el programa y reconocer las distintas realidades que inciden en las trayectorias educativas de las y los jóvenes.
Durante su exposición, Momberg puso especial énfasis en las oportunidades que el programa genera para quienes históricamente han enfrentado mayores barreras de acceso y en el cambio que produce en las expectativas de las comunidades escolares.
El acompañamiento desde la enseñanza media, explicó, incide en las posibilidades de continuar estudios, pues “cambia las expectativas de los estudiantes de los liceos adscritos al PACE, porque da otra mirada de lo que significa la educación superior”.
La vicepresidenta ejecutiva alterna destacó especialmente esta dimensión en regiones, donde, señaló, “generalmente, los estudiantes que recibimos pasan a ser las primeras generaciones de futuros profesionales de su familia. Por lo tanto, esto también genera movilidad social”.
En esa línea, subrayó la necesidad de reconocer las diferentes realidades existentes a lo largo del país. “Educar en regiones es distinto a cuando uno lo piensa a nivel central, en Santiago”, afirmó, relevando la importancia de generar oportunidades para que estudiantes talentosos puedan acceder a una educación superior de calidad en sus propios territorios.
La presentación de la rectora Marcela Momberg dio continuidad a la realizada en julio ante la Comisión de Educación del Senado por la rectora de la Universidad de O’Higgins, Fernanda Kri, en representación del CRUCH. Ver noticia relacionada
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Texto y fotografía: Comunicaciones CRUCH
